Día de las Madres

Estimados amigos, por fin, nuevamente me siento frente a mi vieja Imac, para dirigirme a ustedes, a través de este blog, que, valga la pena mencionar en este momento, nos da mucho gusto ver que cada vez es más numeroso el grupo de visitantes. Ojalá que se siga corriendo la voz, acerca de que este sitio es para ustedes y que está abierto a recibir sus opiniones. Así que no tengan empacho en dejarnos sus comentarios, buenos o malos, no importa, pero déjenlos.

La cercanía de la fecha que se avecina, nos pone nostálgicos, sobre todo a quienes hemos tenido la desgracia de perder a nuestra madre, pero, al menos es lo que yo hago, trato de recordarla como era desde mi más tierna infancia, cuando me llevaba a la Preprimaria o más tarde cuando iba a presenciar el festival que en honor de todas las madres, preparábamos en la Secundaria  —yo tuve la fortuna de cursarla en la ESANS, la “Anexa”, como todos la conocíamos— y en ese plantel era parte muy importante la participación del alumnado en ese tipo de eventos. Quienes participábamos en el coro, en algún bailable o declamación coral o individual, lo hacíamos con el gusto de agasajar a quienes nos estaban viendo en ese momento. Sin pena, con la confianza de que habíamos ensayado muchísimas horas para que todo saliera lo mejor posible. Y si la que nos estaba observando era nuestra madre, pues el gusto era mayor.

También la recuerdo cuando ya siendo yo mayor de edad (no mucho mayor, por cierto) les comuniqué a ella y a mi padre, mi deseo de formar mi propia familia, siguiendo el ejemplo de mis dos hermanos más grandes. Cómo me apoyaron para poder lograrlo. Cuando llegaron mis hijos, también ellos disfutaron de su compañía, de sus riquísimos guisos, y de sus consejos.

Siempre fue muy bromista y aún cuando ya era una persona mayor, nunca perdió el sentido del humor. Recuerdo un sábado que le llamé para invitarla pasar el fin de semana con nosotros, le pregunte qué plan tenía para esa noche y me respondió: “…pues estoy pensando en ir a un antro…” Así era mi madre. Gracias a Dios cumplió ochenta años de vida y ese día que la festejamos, recuerdo lo feliz que estuvo, desde cuando estuvimos en la Misa de acción de gracias hasta el término de su fiesta que disfrutó como pocas veces la ví. Desafortunadamente a los pocos meses nos dejó… pero todos la recordamos con gran cariño.

He tenido la suerte de que con mi suegra he congeniado de manera extraordinaria y también nos ha proporcionado muchos momentos de alegría. Ahora que se encuentra restableciéndose de una operación, le deseo que su recuperación sea rápida, para que continue con ese carácter tan alegre que tiene.

Y mi esposa es otra de las bendiciones con que Dios me ha colmado. Casi treinta y tres años de compartir nuestras vidas. De haberme dado tres hijos que son nuestro orgullo. Los nietos todavía no llegan, (espero que no tarden mucho, si no en lugar de decirme abuelo, me van a decir bisabuelo), pero que en todo este tiempo hemos vivido todo lo que se tiene que vivir: alegría, tristeza, enfermedad, estrechez, prosperidad, angustia, incertidumbre, trabajo, gustos, disgustos y, afortunadamente, reconciliaciones…

Esta colaboración está dedicada a todas las mujeres que han tenido la inmensa alegría de ser MADRES, así con mayúsculas. Deseo de todo corazón que no solamente este 10 de Mayo lo pasen con alegría, con el apoyo y en compañía de sus hijos. Ojalá que todos los días fueran Día de las Madres, se lo merecen, porque ellas no pueden dejar de ser madres ni un momento. Que Dios las bendiga.

Quiero despedir esta columna con un poema que es parte de un libro que escribió la Sra. Anna Pérez de Béjar, mama de un entrañable amigo, y dice así:



AQUELLAS MANOS

Cómo recuerdo aquellas manos…
Fuertes, serenas,
Manos milagrosas
Que curaban todos los males
Y borraban todas mis penas…

Manos que tenían
La paz y la dulzura
De las cosas buenas…

Manos que me amaron,
Que me arrullaron,
Que guiaron mis primeros pasos
Y me enseñaron 
A caminar por la vida…

Manos que me quisieron,
Que me bendijeron,
Y me enseñaron
A hacer la señal de la Cruz…

Y hoy que han pasado
Ya tantos años,
Yo no se qué diera,
Por besar esas manos…



1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas felicidades.... Me gustó mucho este artículo..!!!
Éxito. EBV

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