Estimados lectores, antes que nada, quiero ofrecerles una disculpa por la ausencia que tuve de este blog, durante dos semanas. Creo que debo dar una explicación y así lo haré.
Tengo la costumbre (yo sí soy un animal de costumbres) que después de que entrego los archivos de la edición correspondiente a la imprenta, —para que procedan a la elaboración de nuestra gaceta—, de sentarme ante mi iMac (viejita, por cierto) y estando ya más o menos tranquilo empiezo a redactar estas colaboraciones, pero resulta, como todos ustedes se dieron cuenta seguramente, que las dos últimas ediciones tuvimos un incremento de páginas, que es consecuencia de mayor captación de publicidad, que se traduce en una carga mayor de trabajo de diseño, principalmente, por lo que cuando entregaba los archivos digitales y me sentaba a “escribir”, pues resulta que la mente la tenía en blanco y por más que me esforzaba, no encajaban las ideas, hasta que de plano desistía de seguir intentando y pensaba: “mejor mañana que esté más fresco la mando”, pero los viernes, que es cuando se entrega el “AQUÌ” en los hogares de tantas personas como ustedes, el trabajo no para desde muy temprana hora hasta ya entrada la tarde-noche. Así pues, espero que ustedes perdonen esa ausencia, pero ahora sí tengo algo que comentarles.
Resulta interesante ver que por dondequiera nos bombardean con que este domingo 2 de marzo es el “Día de la Familia”. Aquí coincido totalmente con nuestro colaborador y buen amigo, Alexandro Arana (que por cierto está enfermo, ojalá que pronto se recupere totalmente) acerca de que si está tan mal la relación entre las familias que alguien consideró necesario implementar esta celebración. Yo creo que en cada hogar se ha encontrado la manera de convivir de forma tal que todos los días, en algún momento, estemos con los hijos, la esposa, quienes ya tienen nietos también con ellos y, por lo tanto, con las nueras o yernos; ya sea a la hora de la cena o el fin de semana, cuando las actividades de todos los integrantes lo permiten y se pasan momentos verdaderamente agradables platicando, viendo algún programa de televisión o buscando solución a problemas que pueden aquejar a cualquiera, dándose el apoyo que sólo entre familiares se obtiene. Por eso yo creo que no era necesario que se marcara un día para este motivo, ya que todos los días, prácticamente, es día de la familia.
¿Se acuerdan cuando inventaron el día del compadre? Poco tiempo les duró el gusto, ¡qué bueno! Creo que ya tenemos demasiados días dedicados a alguien para que ahora tengamos que anotar en nuestra agenda uno más.
Pasando a otra cosa, les comento que los vecinos de Ex Hacienda San Miguel, Valle y Jardines de la Hacienda, Bosques de la Hacienda 1a. sección, Jardines de San Miguel, Claustros y demás colonias cercanas, ya están felices estrenando el pavimento con que cubrieron las autoridades municipales la Avenida Huehuetoca. Los de Bosques de la Hacienda 2a. y 3a. secciones ya están contentos porque también a ellos les pavimentaron la calle Jiménez Cantú y ya le están dando su manita de gato al tramo que ocupa el centro comercial Plaza Las Haciendas, que era intransitable, desde donde se encuentra el Vips hasta la tienda Famsa y que aprovechaban los típicos fabricantes de muebles rústicos para instalarse en ese lugar los sábados y domingos, a ver ahora a donde los mandan. Todo está muy bien, las molestias ocasionadas por la men- cionada obra, ya pasaron. Ahora sólo falta ver cuanto tiempo va a durar esa repavimentación. Ojalá que mucho, y no vaya a pasar como sucede siempre que estas obras son tan efímeras como una rosa en el florero de la mesa de centro.
Me despido por hoy preguntándole a los visitantes de este blog y que viven en la zona de estas repavimentaciones, de cuánto fue la cooperación para pagar el helicóptero que durante varios días se la pasó agradeciendo al presidente municipal, a nombre de ellos, los vecinos, por haber realizado esa obra. ¡Qué detallazo!
1 comentario:
Es bueno tener su sección de regreso. Saludos!
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